Chile en el Entorno Latinoamericano: ¿Ventaja o desventaja de localización?

Guillermo Yáñez

Académico

Departamento de Economía y Finanzas

Universidad Diego Portales

 

Las turbulencias financieras en el contexto latinoamericano, han sido la tónica de las últimas décadas. Basta con recordar la hiperinflación de Bolivia de mediados de los ochenta, la crisis de deuda externa generalizada en la región de fines de esa misma década, el "tequilazo" o crisis del peso Mexicano a mediados de los noventa (que además contagió a Argentina), la crisis de Brasil en 1998, inmediatamente seguida por el deterioro del sistema financiero de Ecuador, o finalmente el desplome de la economía de Argentina hace menos de un año atrás.

La debilidad económica y financiera de nuestra región, ha sido especialmente acompañada por un desgaste del sistema político y social imperante que se arrastra desde principios de los noventa. Paraguay, Ecuador, Perú, Colombia, Argentina y ahora Venezuela nos han mostrado desde una manera casi siniestramente coordinada, cómo se ha ido debilitando la clase política de sus respectivos países, ya sea por evidentes casos de corrupción o simplemente por falta de gobernabilidad endógena, que se ha traducido en estallidos sociales de proporciones extremas.

Afortunadamente, nuestro país ha logrado mantenerse al margen de esta tendencia fatal y sostiene como gran fortaleza su arraigada estabilidad Institucional, social y económica. No obstante, dado que nuestra economía es relativamente pequeña y sin predominio evidente en la región, la pregunta evidente que surge es si: ¿Será posible que los inversionistas internacionales y el mundo en general logren distinguir y apreciar a nuestro país por las ventajas anteriores de un área del mundo en franca crisis económica, social y política?

Una respuesta un tanto intuitiva y apresurada nos podría indicar que aquello resulta especialmente difícil. No obstante, hay algunos indicios que podrían hacernos dudar y más bien creer que ello paradójicamente, sí se puede.

Por ejemplo, el spread soberano de Chile, marcado por las dos emisiones previas de bonos del gobierno de Chile en el mercado externo, a lo que se viene a sumar la tercera emisión recientemente anunciada, se ha mantenido claramente por debajo del resto de las economías latinoamericanas, estabilizándose en torno a los 120 puntos base, lo que contrasta con el caso de, por ejemplo Argentina, que ha logrado marcar un récord internacional con 5.000 puntos base en el peor momento de la crisis el año pasado. La principal razón por la cuál los bonos soberanos chilenos han logrado mantenerse en niveles tan bajo, obedece a que los inversionistas internacionales han tenido muy pocas alternativas de adquirir bonos de países emergentes de riesgo moderado en el último tiempo. Así, la demanda por papeles emitidos por entidades chilenas (tanto gobierno como empresas) es una alternativa de inversión muy apetecida, por la escasez de productos financieros de buena calidad provenientes de Latinoamérica.

Por otro lado, la industria del turismo, aunque negativamente afectada por la menor afluencia desde Argentina que hasta ahora constituía el mayor flujo de visitantes hacia nuestro país, tiene la oportunidad única de atraer turistas desde el viejo continente y Norteamérica que solían tener como destino otros países de la región ahora contagiados por la mencionada corriente de inestabilidad.

No hay tampoco que olvidar que nuestro país se encuentra negociando activamente tratados de libre comercio tanto con la Unión Europea como con Estados Unidos, los que se sumarían a los ya firmados con Canadá, México y MERCOSUR, por sólo mencionar los principales acuerdos comerciales en el Continente. Así, nuestro país sigue siendo visto como una de las economías más abiertas del mundo, lo que todavía constituye uno de los aspectos más favorables a la hora de revisar los niveles de competitividad relativa de Chile.

Claro está, que este nuevo escenario también acarrea dificultades y nuevos desafíos para la reactivación económica interna. Por ejemplo, al mes de Marzo, las exportaciones experimentaron una caída de casi 18%, lo que se atribuye fundamentalmente a menores precios internacionales de nuestros productos pero que también marca una clara señal de alerta para las posibilidades futuras de intercambio con MERCOSUR y el resto de Latinoamérica, que ya no constituyen mercados lo suficientemente atractivos para nuestros productos y obligan a seguir buscando socios comerciales más allá de nuestro continente.

Aunque ya más estable, el precio del petróleo sigue no sólo los acontecimientos de medio oriente sino también la evolución de la crisis política y social de Venezuela, principal proveedor de petróleo de Estados Unidos y uno de los mayores del mundo. De mantenerse el actual escenario en ese país, se podría generar un efecto adverso sobre las expectativas de abastecimiento de crudo a nivel regional, lo que podría acentuar el shock de oferta (por mayores costos de combustibles) en Chile, país altamente dependiente de este commodity.

Ahora más que nunca, resulta de gran importancia mantener sanos equilibrios macroeconómicos, especialmente en materia de disciplina fiscal, siendo este, uno de los mayores activos de nuestra economía y uno de los factores que en definitiva, han logrado diferenciarnos de países como Argentina que evidenciaban un gasto excesivo del aparato estatal. Descuidar esta variable, podría acarrear nuevas dudas de los inversionistas internacionales respecto a la capacidad de recuperación de nuestro país ante la crisis internacional y retrasar una vez más el proceso reactivador que esperamos desde hace ya mucho tiempo.

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